2 años de impunidad

Un día como hoy, pero de 2009 la Policía Bonaerense de Lomas del Mirador secuestró y desapareció a Luciano Arruga...
Ese 31 de enero de 2009, Luciano fue a jugar al Sega con dos amigos hasta el mediodía. Volvió a casa, miró a Mónica - su mamá- y le pidió algo de plata. Mónica le dio todo lo que tenía: 25 centavos.
Luciano fue al quiosco a comprar un cigarrillo suelto. La señora del quiosco le preguntó cómo andaba. Él contó su proyecto de retomar los estudios. “Quiero regalarle el título secundario a mi hermana”.
El chico se quedó como siempre en la plaza República Argentina con sus amigos, a media cuadra de su casa: largas charlas, algún tiro al arco en la canchita, compartir el tiempo de esa tarde de verano, viernes 30 de enero.
Volvió a casa ya de medianoche. Sus hermanos más chicos dormían y Mónica lo escuchó, pasaba a buscar su campera blanca.
Luciano caminó cinco cuadras para ir a lo de Vanesa, la hermana a la que quería regalarle el título secundario, estudiante de Sociología y en pareja con un joven abogado. No la encontró.
Volvía para su casa cuando sobre la Avenida Mosconi, de Lomas del Mirador, lo paró un patrullero policial. Había gente en la avenida, que vio cómo lo palparon. Hubo maltrato, cuentan.
Dejaron ir al chico, que siguió por el camino de siempre hacia su casa. Nadie sabe si Luciano se dio cuenta de que el patrullero lo venía siguiendo.
Ya era la madrugada del sábado. En Perú y Pringles, la esquina de la placita, dos testigos que no declararon todavía en la causa vieron que un chico de campera blanca era golpeado y metido a la fuerza en un vehículo policial del destacamento de Lomas del Mirador. Una vez en el destacamento, otro testigo lo vio golpeado y ensangrentado.
Distintos testigos y peritajes dieron cuenta que ese 31 de enero de 2009 Luciano estuvo en el Destacamento y luego en la Comisaria 8º (lugar en el que durante la última dictadura funcionó un centro clandestino de detención, conocido como Sheraton), y que fue golpeado hasta desangrarse. Fue lo último que se supo de él.

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